Por Erica Sermukslis y Natalia Wolinsky

El pasado lunes 9 de noviembre, en el Ciclo de charlas de la Comisión de Artes Audiovisuales del CTPCBA, contamos con la presencia de Sebastián Arias, quien nos deleitó con una dinámica y exhaustiva charla acerca de las traducciones para doblaje.

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Para quienes no lo conozcan, Sebastián es Licenciado en Audiovisión y es Director de Doblaje en Civisa Media hace más de una década. Los invitamos a leer la entrevista que le realizó Natalia para TAVArgentina.

En la charla, Sebastián nos contó acerca del proceso de doblaje, que consta de cuatro etapas: la traducción (el pasaje de un texto de una lengua a otra, de un guion a otro; tarea que recae en el traductor), la adaptación (la conversión de ese texto traducido a un texto que puede ser reproducido oralmente y respeta las sincronías necesarias; en la Argentina, la tarea del adaptador recae en el traductor y en el director de doblaje ya que pocos estudios de nuestro país cuentan con adaptadores especializados), la grabación (el proceso en el que se graba ese texto adaptado en una cabina preparada para tal fin, recae en el técnico de sonido, el director de doblaje y los actores) y la mezcla de sonidos (la ecualización y ajustes necesarios para que esas grabaciones se combinen con las bandas sonoras originales de forma armónica; también recae en el técnico de sonido y el director de doblaje). Si bien dio detalles de cada una de estas etapas, se centró en las dos primeras que son las que nos competen a los traductores audiovisuales.

Con respecto a la etapa de la traducción propiamente dicha, nos alertó sobre los puntos a tener en cuenta antes de comenzar nuestro trabajo. En primer lugar, nunca debemos olvidarnos cuál va a ser el destino del material audiovisual, tanto con respecto al público que lo verá (infantil, ATP, adulto) como al medio por el cual se reproducirá (cine, televisión), ya que esto nos permitirá enfocarnos en el estilo y lenguaje apropiados. En segundo lugar, siempre hay que consultar con el cliente sus manuales de estilo y si se tratará de un texto que deberá redactarse en español rioplatense o neutro (una vez más, se hizo referencia a la falta de acuerdo reinante con respecto al español neutro). Con respecto al neutro, Sebastián destacó la diferencia entre español neutro y acento neutro. El español neutro es la terminología que se utiliza en las traducciones, mientras que el acento neutro tiene que ver con la dicción de los actores (deben pronunciar todas las sílabas, no pueden aspirar las «s», entre otras características).

También nos dio un pantallazo de alguna de la terminología utilizada en los guiones audiovisuales (que, lógicamente, es la que debemos emplear en nuestras traducciones), centrándose en la narración, la voz en off (VO) y la voz en cámara (OC), y en la diferencia entre el voice over o voces superpuestas y el doblaje sincronizado o lipsynch.

En cuanto a la etapa de adaptación (como ya comentamos, recae también en el traductor y, de hecho, la labor se da de forma simultánea a la traducción), hizo referencia a dos ejes centrales a tener en cuenta: por un lado, la sincronización y, por otro, las referencias culturales.

Sebastián nos explicó que, en realidad, de sincronización o sincronismo podemos hablar en las distintas etapas y de formas distintas. Habló de sincronismo de contenido, tarea que corresponde al traductor y que tiene que ver con la congruencia entre el argumento original y la versión traducida; de sincronismo visual, corresponde al adaptador o ajustador (como ya vimos, al traductor y al director de doblaje) y tiene que ver con la armonía entre lo que vemos y lo que oímos (además del sincronismo de contenido, este es el que más nos importa y compete a los traductores, a continuación nos explayaremos un poco más al respecto); y el sincronismo de caracterización, corresponde al director de doblaje y tiene que ver con la concordancia entre la voz del actor o actriz de doblaje, y el aspecto y la gesticulación del actor o actriz en pantalla.

Con respecto a la sincronía visual, Sebastián nos explicó que se divide en tres tipos: la sincronía cinésica, la isocronía y la sincronía fonética. En la sincronía cinésica, vemos los diferentes tipos de tomas que se pueden hacer de una imagen: close up, primer plano, plano medio, plano medio largo y plano largo. No es lo mismo a la hora de sincronizar ver al personaje en un plano close up donde vemos la boca bien de cerca que verlo en un plano largo a mayor distancia.

La isocronía es la forma en que habla el personaje, es decir, la duración de lo que dice, el ritmo con el que habla y las pausas que hace. Los traductores debemos marcar en el guion las pausas y los efectos que tienen que ver con la voz (risas, llantos, etcétera).

Con respecto a la sincronía fonética, Sebastián nos habló de la síncresis, que es la «soldadura irresistible y espontanea que se produce entre un fenómeno sonoro y un fenómeno visual momentáneo cuando estos coinciden en un mismo momento independientemente de toda lógica racional». Esto significa que los movimientos labiales son diferentes al pronunciar cada letra, y el guion de doblaje debe estar adaptado para que la traducción coincida con los movimientos labiales del personaje en pantalla.

Luego se habló sobre la adaptación de referencias culturales. En este caso hay tres tipos de adaptación posibles: la domesticación o naturalización (el pasaje de una referencia de la cultura de origen a una similar de la cultura meta), la extranjerización (dejar igual la referencia de la cultura de origen aunque en la cultura meta quizás no se entienda) y la neutralización (elegir una referencia que sea neutra para que se entienda en todos los países donde se va a ver la película o serie que traducimos).

Casi al final de la charla, Sebastián hizo referencia a las otras cuestiones que nos condicionan al momento de traducir para doblaje sincronizado: la supremacía de la imagen (casos en los que no nos queda otra alternativa que respetar la imagen aunque para eso tengamos que dejar de lado la sincronía labial), las gráficas, los beeps y el lenguaje adulto, los idiomas extranjeros y el dubbese (calco de palabras del inglés al español con el fin de mantener la sincronía labial aunque en español suene forzado y poco natural).

Todas estas características hacen que un guion esté bien traducido y les facilite la tarea a los directores y actores de doblaje. Por eso es importante que los traductores audiovisuales sigamos aprendiendo y capacitándonos para mejorar nuestro trabajo.

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