Por María Fernanda Salmodi

En su ponencia del día viernes 22 de abril, desarrollada en el marco del VI Congreso Latinoamericano de Traducción e Interpretación, Frederic Chaume Varela contó a la audiencia que iba a referirse a la traducción audiovisual desde dos aspectos: la historia, es decir, dónde empezó todo; y la ciencia ficción, es decir, hacia dónde vamos.

La historia de la traducción audiovisual, explicó, corre paralela a la historia del cine, cuyo inicio data del 22 de marzo de 1985.

En 1901 nace en España con el cine mudo el primer «explicador» al español. Era una persona que contaba lo que iba ocurriendo en la película (se conjuga así el doblaje y la audiodescripción). Así, la traducción audiovisual se origina cuando surge la necesidad de traducir para audiencias extranjeras o cuando los directores necesitaron narrar historias que no podían contarse en tiempo real. Entonces, debido a las barreras lingüísticas, promovieron la inserción de intertítulos y así se universalizó el formato del subtítulo en letras mayúsculas blancas con fondo negro.

En principio, el proceso de inserción se realizaba mediante cortes en la película y posterior unión  con el intertítulo entre las escenas, pero más tarde, con el impresionismo alemán, el intertítulo se integra directamente a la película.

Con películas como The Jazz Singer (1927) y The Lights of New York (1928) comenzaron a mezclarse escenas del cine sonoro y del cine mudo. Contrariamente a lo que suponían directores y fundadores de productoras como la Metro-Goldwyn-Mayer, las películas mezcladas fueron un fracaso, y debieron buscarse nuevas soluciones como versiones multilingües, subtitulación y doblaje para conformar a las audiencias.

Frederic se refirió luego al segundo aspecto a tratar: la actualidad de traducción audiovisual.

Los estudios de medios audiovisuales viven la era de la convergencia; la digitalización de textos audiovisuales facilita la creación, manipulación y distribución de contenidos, hecho que permite la interacción de los espectadores, y se abre un espectro desconocido porque ahora el espectador tiene poder y puede decidir. Con los enormes avances tecnológicos surgen nuevas formas de elaboración llamadas transmedia, y por tanto la necesidad de coherencia entre los personajes y el léxico que se utilizan en los diversos formatos. Citó, como ejemplo de esta necesidad de coherencia, a la película Star Wars, que en la actualidad la encontramos en diversos formatos: dibujos, películas y juegos de cartas para niños, entre otros.

Además, detalló los elementos que, conjugados, tienen implicancias en la traducción audiovisual, la subtitulación y el doblaje:

  • El rol activo de las audiencias.
  • La manipulación, cuando se combinan nuevos géneros.
  • La apuesta por modalidades menos usuales.
  • La adecuación a los mercados locales.

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En cuanto a las tendencias del doblaje, remarcó que, en la actualidad, el espectador o aficionado pasa a ser parte activa en el proceso, muchas veces con fines lúdicos, como ocurre con el doblaje no profesional: los fundubs.

Para finalizar, enfatizó sobre algunos ejemplos precisos relacionados con el rol activo de las audiencias, tales como la influencia de los gamers del mundo de los viedeojuegos en la creación de una nueva comunicación; la influencia de las nuevas tecnologías en la manipulación de imágenes que deberán ahora adaptarse al texto traducido; y, por último, mostró algunos ejemplos de adecuación a mercados locales, tales como la censura lingüística que alcanza, muchas veces, al lenguaje vulgar y otras, a registros elevados.

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