Una ceremonia tras otra

Por Paula Rodríguez.
El pasado 15 de marzo, el Dolby Theatre de Los Ángeles se llenó de estrellas para darle el cierre tan esperado a la temporada de premios de 2026 con la 98.ª edición de los Óscar, organizada por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.
En esta noche tan especial, las figuras más prominentes del cine se reunieron para celebrar a sus colegas actores, directores y guionistas, entre muchos otros importantes miembros de la industria. El glamour de la alfombra roja se combinó con grandes discursos, momentos emotivos y muchas risas de la mano del comediante Conan O’Brien, quien condujo la ceremonia, para culminar en enormes ovaciones de pie a los flamantes ganadores.
En años anteriores, a lo largo de la temporada se iban vislumbrando los claros favoritos a llevarse el galardón más codiciado. Pero esta vez los aficionados al cine tuvimos bastante con lo que especular y emocionarnos, pues, en un año con increíbles producciones de todo tipo y color, en muchas de las categorías no estaba claro qué personas y películas se llevarían el reconocimiento definitivo: en las entregas que habían antecedido a la ceremonia de la Academia, los premios, en varias ocasiones, habían ido a distintos ganadores.
Ciertamente, había categorías ya blindadas. Jessie Buckley recibió, para la sorpresa de nadie, el muy merecido Óscar a mejor actriz principal por su desgarradora interpretación en Hamnet, dirigida por Chloé Zhao. Del mismo modo, como había sucedido en las entregas anteriores, K-Pop Demon Hunters se llevó la estatuilla a mejor largometraje animado, así como el premio a mejor canción original por «Golden» (la cual fue interpretada en vivo, así como su contrincante «I Lied to You», de la película Sinners, ambas en impresionantes puestas en escena).
Como no podía ser de otra forma y fiel a su costumbre, James Cameron ganó en la categoría de mejores efectos visuales por Avatar: Fire & Ash, en tanto que la taquillera F1 se llevó el premio en la categoría de mejor sonido. Por su parte, el equipo de Guillermo del Toro reclamó las tres estatuillas de mejor diseño de vestuario, mejor maquillaje y peluquería, y mejor diseño de producción por la hermosa obra visual Frankenstein.
En las categorías de mejor película documental y mejor cortometraje documental, Mr. Nobody Against Putin y All the Empty Rooms recibieron sus premios, respectivamente. The Girl Who Cried Pearls se llevó el galardón a mejor cortometraje animado, mientras que, en la categoría de mejor cortometraje de ficción, hubo un sorpresivo empate entre The Singers y Two People Exchanging Saliva.
No faltaron las lágrimas. Fue un año de muchísimas pérdidas para Hollywood, y el segmento de In Memoriam fue verdaderamente movilizador, en particular porque se dedicó un espacio a destacar a algunas de las enormes figuras de la industria que nos dejaron en el último tiempo. Rachel McAdams dio un hermoso discurso para recordar a Diane Keaton y Catherine O’Hara, dos grandes mujeres que marcaron la vida de todos con sus actuaciones inolvidables. Barbra Streisand apareció en escena y entonó unas estrofas de «The Way We Were», de la película homónima, para rendirle tributo a su gran amigo Robert Redford, con quien había protagonizado el filme. Y de la mano de Billy Crystal, así como de Meg Ryan, John Cusack, Kathy Bates, Demi Moore y muchos otros actores, el director Rob Reiner y su esposa, Michelle, recibieron un merecidísimo homenaje, que nos acompañará como recuerdo por muchos años, como las películas que ellos crearon.
Hubo, también, grandes sorpresas. El Óscar a mejor actriz de reparto se lo terminó llevando Amy Madigan por su gran interpretación de la entrañable y perturbadora tía Gladys en Weapons, lo que indudablemente marcó un hito para el género de terror, que muchas otras veces había sido menospreciado por la Academia, pese a haber tenido grandes producciones en los últimos años. Y, para el asombro de la audiencia y la decepción de los latinoamericanos, la película noruega Sentimental Value, protagonizada por Stellan Skarsgård, Renate Reinsve, Inga Ibsdotter Lilleaas y Elle Fanning, y dirigida por Joachim Trier, se llevó el Óscar, muy merecido, a mejor película internacional, venciendo así a The Secret Agent (O Agente Secreto), la película brasileña protagonizada por Wagner Moura, también nominado, que parecía ser la favorita en la categoría. Otra gran sorpresa fue, desde luego, que la aclamada Marty Supreme, nominada en nueve categorías de la mano de Timothée Chalamet y el director Josh Safdie, no se llevara ningún galardón.
El enfrentamiento más esperado de la noche fue, ni más ni menos, entre los dos tanques que le dieron a todo el mundo de qué hablar en los últimos meses: One Battle After Another y Sinners. La primera había llegado a los Óscar con trece nominaciones y muchos premios ya en su haber, mientras que la segunda había logrado el récord histórico de dieciséis nominaciones, algo inesperado para su género, y también ya había acumulado varias victorias. Las especulaciones iban variando semana a semana, con cada nueva entrega de premios que inclinaba la balanza hacia un lado o hacia el otro. Pero, finalmente, se alzó una clara ganadora.
Sinners solo logró llevarse cuatro estatuillas, en las categorías de mejor fotografía, mejor banda sonora original, mejor guion original para su director —Ryan Coogler— y mejor actor principal para Michael B. Jordan, por interpretar a los misteriosos gemelos Smoke y Stack en el largometraje, lo que representó, sin dudas, uno de los mejores premios de la noche.
Por su parte, One Battle After Another se llevó los premios de mejor reparto (entregado por primera vez en la historia de la Academia), mejor edición y mejor guion adaptado. Asimismo, Sean Penn ganó en la categoría de mejor actor de reparto, y Paul Thomas Anderson ganó finalmente como mejor director, tras haber sido nominado catorce veces en su trayectoria sin obtener el reconocimiento. Para culminar, la cinta fue reconocida como mejor película, lo que le puso punto final al debate de la temporada de premios (pero no al debate en las redes sociales, claro).
Ahora, no nos queda más que mirar las películas que nos quedaron pendientes este año, volver a mirar nuestras favoritas y seguir en la sana tarea de discutir en internet por cuál es la mejor en nuestra opinión, actividad de la que nunca parecemos cansarnos. Nos queda un largo año por delante hasta que comiencen a estrenarse las ganadoras del futuro y podamos volver a reunirnos frente a la pantalla grande y la pantalla chica para celebrar juntos lo que más nos apasiona: el cine.
¡Hasta la siguiente temporada!
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