La localización (y creación) de «Robotech»

Por Gabriel I. Fuentes.
Manga y anime son palabras comunes en la Argentina de la actualidad, pero el camino para esta popularidad ha ido construyéndose desde hace mucho tiempo y, en gran parte, gracias a Robotech, uno de los primeros grandes exponentes del género en nuestro país junto con Astroboy, Meteoro (Speed Racer) y Mazinger Z.
A diferencia de las otras series ya nombradas, Robotech, tal y cómo llegó a nuestro país a principios de los ochenta, tiene una historia muy particular que nace en su adaptación en Estados Unidos y se replica en casi todo el planeta; de hecho, la cantidad de países en donde se emitió la serie solo lograron igualarla Dragon Ball, Sailor Moon y, más recientemente, One Piece.
El impacto de Robotech, que inicialmente tenía como eje central el triángulo amoroso entre Hikaru Ichijo (Rick Hunter) —un piloto de combate—, Misa Hayase (Lisa Hayes) —una de las oficiales de la nave principal— y Lynn Minmay (Lynn Minmei) —una cantante de las llamadas idol singers— (una especie de Lali Espósito made in Japón) en el medio de una guerra galáctica, en los corazones criollos se debe en mayor medida a que el público de la región no había visto algo parecido hasta entonces en materia de animación, pero la adaptación tiene el honor, al día de hoy, de ser tan amada como odiada por los fanáticos, por justas y diversas razones.

¿Y esto por qué? Bien, todo comenzó en Italia, más concretamente en la ciudad de Roma, donde vivía un muchacho llamado Ahmed Agrama, que se dedicaba, junto con sus padres, al doblaje de películas, principalmente estadounidenses. Un día, el bueno de Agrama decidió establecerse en dicho país de América del Norte para fundar su propia empresa de doblaje de largometrajes extranjeros y anime, y de esta forma comenzó a vender desde su nuevo hogar películas a Europa, África, Oriente Medio e incluso Latinoamérica, aunque casi todas sus producciones tenían algo en común: la mayoría tenían escenas cortadas y la traducción de los guiones era muy cuestionable, y estoy siendo bastante suave al respecto.
En 1982, la empresa se constituyó bajo el nombre de Harmony Gold USA y comenzó a importar al territorio norteamericano varias animaciones japonesas (entre ellas, Dragon Ball, que solo duró cuatro capítulos, dado el pobrísimo rating que tuvo), y se asoció con Carl Macek, el dueño de una galería de arte que tenía una particular llegada a fans del mundo del anime.

Así como Maradona tenía el sueño de ganar un mundial, Macek anhelaba lanzar un anime en Estados Unidos que apuntase a adolescentes y adultos, el público que por aquellos días más alquilaba películas e invertía en ir al cine. Entre las series candidatas para localizar apareció Super Dimensional Fortress Macross, para la cual Macek dobló los primeros tres capítulos, que llegaron a estrenarse en video con bastante buena repercusión. Sin embargo, para llegar a la TV necesitaban algo más, y ahí apareció Revell, la empresa alemana de maquetas y rompecabezas que desde hacía varios años vendía las naves y las figuras de Macross para armar bajo el nombre genérico de Robotech.

Las dos empresas unieron esfuerzos y, con el acuerdo bajo el brazo y el nuevo nombre Robotech, Harmony Gold salió a vender la serie a los canales de TV, pero estos demandaban un mínimo de sesenta y cinco episodios para poder emitir los capítulos de lunes a viernes durante trece semanas, y el problema es que Macross solo tenía treinta y seis episodios, y no había formar de torcer la dura reglamentación de las televisoras.
Los de Harmony Gold, hundidos en la derrota, pensaron en sacar la serie en video directamente, pero los de Revell no querían saber nada con esta idea, y es ahí cuando Macek, vaya uno a saber bajo la cantidad de cuánto ácido lisérgico, decidió que lo que podían hacer era unir tres series (que nada tenían que ver una con otra) en una sola.
De esta manera, Harmony Gold se hizo con otras dos sagas: Southern Cross (de veintitrés capítulos) y Mospeada (de veinticinco), cuyas únicas similitudes era que tenían una temática espacial. Macek vio las tres series en idioma original (que él no hablaba) y decidió reescribir las historias para que tuvieran una conexión, a pesar de que hasta estéticamente son muy diferentes. Allí se inventó la palabra protocultura como nexo de conexión, que no era otra cosa que una suerte de recurso energético que no aparece en ninguna de las series originales, y para esa instancia comenzaron a cambiarse los guiones japoneses de lleno mientras que la traducción de lo poco que quedaba del original se suavizó y cambió al extremo hasta producirse intercambios verbales entre los personajes que resultan aniñados y verdaderamente ridículos. Todo eso, sumado a desnudos censurados y sangre omitida, fue lo que conocimos por estos lares como Robotech.
Las diferencias entre las series individuales y Robotech son tantas que decidí no enumerarlas para evitar que el lector tenga un accidente cerebrovascular, pero no puedo evitar mencionar algunas. La música de Macross, un rock ochentoso espectacular que además juega un rol importantísimo en la trama, se rehízo completamente, y la presentación de las tres series también quedó reducida a una sola para que «nadie se diese cuenta» del Frankestein que se había armado.

Los nombres de los protagonistas también cambiaron radicalmente; por ejemplo, Jeanne Francaix, la protagonista de Southern Cross, quedaría rebautizada como Dana Sterling, para hacerla pasar por hija de dos protagonistas de Macross, por absurdo que parezca. Además, los nombres de los personajes mostraban que eran de diferentes partes del mundo en cada una de las series originales, mientras que en Robotech todos los nombres fueron cambiados por versiones en inglés:
| Japón | Estados Unidos |
| Hikaru Ichijo | Rick Hunter |
| Lynn Minmay | Lynn Minmei |
| Misa Hayase | Lisa Hayes |
| Claudia Lasalle | Claudia Grant |
| Miria Farina | Miriya |
| Max Genius | Max Sterling |
| Bruno Grobal | Henry Gloval |
| Hayao Kakizaki | Ben Dixon |
| Jeanne Francaix | Dana Sterling |
| Fuke Eroze | Rook Bartley |
| Kamjin Krashvera | Khyron |
El doblaje latinoamericano fue enteramente realizado en México y contó con grandes talentos, como el ya fallecido Jesús Barrero (Seiya de Caballeros del Zodíaco) en la voz de Rick Hunter, René García (Vegeta en Dragon Ball, Hanamichi Sakuragi en Slam Dunk) interpretando a Max Sterling, y Patricia Acevedo (Serena en Sailor Moon, Milk en Dragon Ball), entre muchísimos otros.
Más allá de esta amalgama de series, a todas luces absurda, Robotech fue un éxito impresionante en todos los lugares donde se estrenó. En la Argentina se transmitió en TV abierta por la pantalla de canal 9 en 1986 y luego se repitió en distintos ciclos por canales de cable hoy extintos, como The Big Channel y Magic Kids. La serie está actualmente disponible en la plataforma Crunchyroll.
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