El contenido audiovisual como material probatorio en la Justicia argentina

Por María Jimena Pérez.
El sábado 29 de agosto, durante el IV Congreso Hispanoamericano de Traducción Audiovisual (HispaTAV), Victor Sajoza Juric y Sabrina Vaillard, del Colegio de Traductores Públicos de la Provincia de Córdoba, presentaron su ponencia titulada «Del subtitulado al expediente: cuando la traducción audiovisual entra en los tribunales» y vinieron a responder una pregunta clave: ¿Qué ocurre cuando un producto audiovisual deja de ser mero contenido para convertirse en un documento probatorio en el marco de un expediente judicial?
Actualmente, es cada vez más habitual que haya contenido audiovisual incorporado en un expediente judicial (videos, audios o mensajes de voz, videollamadas, publicaciones en redes sociales, registros de cámaras de seguridad o contenidos de plataformas digitales, entre otros). Al tratarse de un contenido multimodal en el cual la información se presenta en diferentes formas, su traducción debe realizarse en capas.
Estos son algunos de los elementos presentes en el contenido audiovisual objeto de una pericia:
• Verbales: diálogos, entrevistas o llamadas.
• Paraverbales: tono, ritmo, pausas, risas o llanto de los hablantes y el solapamiento de voces.
• Sonoros: música, ruidos de ambiente, alarmas, o similares.
• Visuales: acciones o gestos de los sujetos, escenarios donde transcurren dichas acciones u objetos presentes en la escena.
• Escritos: chats o documentos compartidos entre los involucrados, subtítulos, carteles.
• Contextuales: referencias culturales e institucionales.
Según Victor y Sabrina, además del factor de la multimodalidad del contenido peritado, los mayores desafíos a los que el traductor se enfrenta en estos casos son los siguientes:
• Identificar el material de trabajo a fin de transcribir lo que ocurre con inclusión de todos los elementos detallados arriba, desde lo verbal, lo no verbal y lo contextual.
• Realizar una traducción fiel al original mediante la toma de decisiones conscientes y sin borrar o alterar la evidencia. Para lograrlo, el traductor debe hallar el equilibrio entre numerosas dicotomías propias de la labor: la literalidad frente a la interpretación, la fidelidad frente a la naturalidad o la legibilidad frente a la exhaustividad, por nombrar algunas.
El rol del traductor público
A diferencia de lo que ocurre en un encargo de traducción pública —en el cual traducimos un material determinado, certificamos la correspondencia con el original y actuamos dentro de un marco profesional aplicable—, debemos considerar competencias adicionales a la hora de confeccionar una prueba pericial sujeta a valoración judicial.
Más allá de la competencia lingüística y traductora, la comprensión del contexto jurídico, el análisis multimodal del texto audiovisual y la responsabilidad ética y profesional, debemos aplicar conocimientos específicos en traducción audiovisual y dominar herramientas y software de trabajo pertinentes. Asimismo, como peritos, debemos ser capaces de documentar y fundamentar detalladamente nuestra metodología de trabajo y conclusiones respecto de los puntos de pericia por responder.
Entonces, ¿cómo realizo una pericia de un contenido audiovisual?
Victor y Sabrina señalaron que no existe un protocolo formal de actuación para las pruebas periciales de material audiovisual, y que ellos, junto con otros colegas, fiscales y expertos en tecnología, se encuentran trabajando en la elaboración de uno.
No obstante, compartieron sus pautas de trabajo para una práctica responsable. Recomiendan acompañar la traducción con una transcripción del material audiovisual y un informe técnico que detalle el estado del material original, sus especificaciones técnicas (a fin de delimitar el objeto, el alcance y las limitaciones de nuestra labor pericial) y el software de trabajo utilizado junto con su respectiva versión. Por supuesto, estos archivos deben ser debidamente protegidos para garantizar la integridad de la cadena de custodia, la preservación del material y su confidencialidad (por ejemplo, mediante tecnología blockchain).
Conclusión
Frente al avance de las nuevas tecnologías y las vulnerabilidades que estas pueden traer aparejadas, nuestra capacidad de adaptación a nuevos entornos y maneras de trabajo es crucial para salvaguardar la confidencialidad y preservar la seguridad jurídica.
Aunque aún no hay un protocolo oficial para el peritaje de material audiovisual, el Colegio de Traductores Públicos de la Provincia de Córdoba ha tomado la iniciativa y está trabajando en ello. Hasta que eso suceda, resulta indispensable profundizar la capacitación profesional en las áreas de la traducción jurídica y audiovisual, y en nuevas tecnologías, para que nuestro próximo encargo pericial con contenido audiovisual nos encuentre listos.
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