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La apertura de la accesibilidad: entrevista a Tania Rozas Villanueva

Por Lucía G. Brunner.

El pasado 28 y 29 de agosto se llevó a cabo el IV Congreso Hispanoamericano de Traducción Audiovisual (HispaTAV) en Buenos Aires, donde tuvimos el agrado de recibir a muchos oradores internacionales. Entre ellos, Tania Rozas Villanueva, traductora y docente chilena que vino en representación de la Universidad de Las Américas. También es fundadora de TraduAcciones, una comunidad que unifica cursos de capacitación sobre accesibilidad cultural, servicios lingüísticos y un pódcast de traducción.

La ponencia de Tania se tituló «Audiodescripción multisensorial: cómo elaborar guiones con recursos táctiles paso a paso». Allí habló de una rama de la accesibilidad poco extendida: la audiodescripción sensorial en museos. La accesibilidad es una de sus especializaciones, y hace dos años que es docente en el Máster en Accesibilidad Cultural del ISTRAD. Hablamos con ella para saber más de su experiencia en este rubro.

¿Cómo fue tu acercamiento al mundo de la accesibilidad?

El punto de partida ha sido complementario con mi trabajo en educación. Trabajo en gestión como directora de la carrera de Traducción e Interpretación de la Universidad de Las Américas. Allí nos solicitaron que trabajáramos de forma interdisciplinaria con distintas carreras. Decidimos comenzar con Arquitectura, pensando en cómo y dónde cabría la posibilidad de trabajar en conjunto. Como nosotros ya veníamos trabajando con el museo, el equipo me sugirió poder aportar desde la arquitectura y complementar lo que ya hacíamos en el museo. Así comenzó el proyecto de accesibilidad; algo dentro de mi rubro, ya que sigo siendo traductora freelance. El proyecto comenzó en 2017 y nucleó a traductores, intérpretes y arquitectos, y tanto estudiantes como algunos docentes.

Sin embargo, sucedió también que era un tema que a mí me gustaba mucho, así que comencé a trabajarlo de forma independiente. No hubo una transición, sino que mi carrera en educación se complementó con el área de la accesibilidad, la cual luego se sumó a mi trabajo freelance. Se juntaron todas esas cosas.

Contame de TraduAcciones, ¿cómo surgió y quiénes la integran?

La verdad es que al principio pensamos en la necesidad de tener un espacio para poder conversar con otros colegas acerca de la profesión. Al comienzo, no estaba enfocado en el tema cultural, sino que era una especie de interacción con la profesión, para compartir cosas que uno no conocía y me parecía interesante publicar.

Con el tiempo fue cambiando, particularmente con el Curso de Traducción en Museos, que se gesta gracias a los que trabajamos en la universidad. Integramos a tres personas que trabajan en arquitectura: Ian Vila, Manuel Díaz y Eduardo Hernández. También incorporamos más espacios para lo lingüístico-cultural; no solo con el Curso de Traducción en Museos, que ya tiene cuatro o cinco versiones, sino también con otros tópicos como la traducción en teatro y la audiodescripción. Me pareció interesante sumar estos espacios porque no creo haberlo visto antes, y son conversaciones importantes para la sociedad.

Estamos siempre abiertos a conocer más gente que quiera sumarse al equipo. Hay muchas personas dispuestas a aportar desde su conocimiento en traducción. TraduAcciones también tiene un pódcast que busca que traductores e intérpretes puedan conocer personas vinculadas directa o indirectamente con el mundo de la traducción.

¿Por qué te parece importante formar comunidad en el mundo de la traducción?

La traducción y la interpretación siempre tuvieron fama de trabajos «solitarios», más que nada la traducción. A esto se suma que son trabajos poco reconocidos y que incluso se confunde qué es un traductor y qué es un intérprete. Finalmente, la idea es darle respaldo y visibilización a todo el trabajo que hacemos, porque es un trabajo importante.

También me parece importante formar una comunidad de traducción para intercambiar recursos, glosarios y buenas prácticas entre colegas. Pero, además de este intercambio, sirve para sostener algunos estándares de calidad. Es decir, cuando se trabaja de forma colectiva, hay una contención no solo emocional, sino también profesional.

¿Notas algún cambio, sea bueno o malo, en la accesibilidad en museos en los últimos años, con las nuevas tecnologías?

En general, creo que es bastante más positivo que negativo. Lo que pienso es que el cambio, por lo menos, ha permitido que la accesibilidad llegue de distintas maneras a los espacios creativos. Incluso en muchos lugares también ha habido un respaldo de leyes asociadas a la accesibilidad. Eso ha hecho que el mundo de la accesibilidad se abra a los traductores.

Creo que sí es positivo, que tenemos un espacio para poder desarrollar la accesibilidad a través de audioguías, aplicaciones, códigos QR, y a través de la lectura fácil de ciertos recorridos con audiodescripción, subtitulado, SPS y un sinfín de otras cosas que podemos ir agregando a esta lista. También creo que el riesgo, o aquello por cuidar, sería que la tecnología se aplique, pero con criterio. Es muy importante que exista siempre esa mediación humana porque, finalmente, si existen herramientas, pueden estar mal diseñadas y pueden ser mal utilizadas también. Siempre tiene que haber un control de calidad. Debemos tener cuidado con esta tecnología, sobre todo si vamos a formar a más personas en accesibilidad.

¿Los traductores debemos capacitarnos más en accesibilidad cultural? ¿Qué sugerirías?

Sí. Creo que los que ya estamos en accesibilidad aún seguimos aprendiendo. No está todo desarrollado, aún hay campo para aprender. La accesibilidad no está relacionada total y absolutamente con las técnicas (como subtitulado y lengua de señas), sino que también puede desarrollarse en un aspecto cultural. Esto significa ponernos en los zapatos de las demás personas, como la comunidad sorda y la comunidad ciega, que también quieren acceder a la cultura y a estos espacios tan importantes para todos y todas.

Por lo tanto, sí creo que es importante capacitarnos, así como también ir a buscar a aquellos traductores que están empezando a trabajar. Como siempre digo, está bueno trabajar con otras disciplinas, tomar cursos nuevos, mirar qué hacen nuestros colegas y generar instancias de formación entre pares.

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