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Disney convierte la lengua de señas en narrativa

Por Agustina Gonzalez Dimotta.

La accesibilidad en el contenido audiovisual muchas veces aparece como un elemento incorporado al final del proceso: subtitulado para personas sordas o con hipoacusia (SDH) o audiodescripción (AD), que se suman una vez que la obra ya está terminada. Disney acaba de dar un paso distinto con Songs in Sign Language (canciones en lenguaje de señas), un proyecto que reimagina tres canciones de sus películas animadas directamente en lengua de señas estadounidense (ASL), integrándola en la propia animación.

El especial llegará a Disney+ el 27 de abril en conmemoración del Mes Nacional de la Historia de las Personas Sordas e incluye nuevas versiones de «We Don’t Talk About Bruno», de Encanto; «The Next Right Thing», de Frozen II; y «Beyond», de Moana 2. Lo interesante no es solo la incorporación de la ASL, sino la decisión de volver a animar secuencias completas para que los personajes expresen las canciones a través de señas de forma orgánica dentro de la narrativa.

Según explicó el equipo creativo, el trabajo no consistió en una traducción palabra por palabra, sino en una reinterpretación de cada canción a partir del significado, la emoción y la intención dramática de cada escena. Ese detalle es clave, porque plantea algo que quienes trabajamos en traducción audiovisual conocemos bien: traducir no es reemplazar palabras, sino reconstruir sentido.

En una entrevista para ABC News, DJ Kurs, director artístico de Deaf West Theatre, explicó que una de las prioridades del proyecto fue respetar también la identidad cultural de cada historia. Para la secuencia de Moana 2, el equipo trabajó con miembros sordos de comunidades del Pacífico, mientras que para Encanto convocaron a personas sordas colombianas para interpretar a esos personajes. Ese enfoque vuelve al proyecto todavía más interesante, ya que no se trató solamente de traducir canciones a otra lengua, sino de construir una colaboración real entre culturas y formas de comunicación distintas.

En esa misma entrevista, Hyrum Osmond, director del proyecto Songs in Sign Language, contó que el lanzamiento también tiene una dimensión profundamente personal. Su padre es sordo y, según contó, durante su infancia nunca llegó a aprender lengua de señas, algo que durante años marcó una distancia en su relación familiar. Con este trabajo, Osmond encontró una forma de conectar su trayectoria como animador con esa experiencia íntima, convirtiendo una barrera personal en una propuesta creativa que busca reducir ese mismo tipo de distancia para otras personas. Para saber más sobre esa entrevista, se puede consultar la nota completa aquí.

Durante años, los SDH fueron una de las principales formas de acceso para la comunidad sorda dentro del mundo audiovisual. Con Songs in Sign Language se propone ir un paso más allá, ya que no solo se adapta el contenido para que llegue a más público, sino que también se convierte la accesibilidad en parte del proceso creativo. Actualmente, la plataforma de Disney+ ofrece las películas de Encanto y Frozen 2 con SDH y audiodescripción en español latinoamericano, mientras que Moana 2 solo cuenta con SDH por el momento.

Aunque es una noticia claramente positiva en términos de inclusión, también vale la pena reconocer un límite que siempre atraviesa estas iniciativas. La lengua de señas no es universal. Cada comunidad utiliza su propio sistema lingüístico, con estructuras y referencias culturales diferentes. En este caso se trabaja con ASL, por lo que se trata de un avance enorme en términos de representación y acceso, aunque naturalmente no pueda considerarse una solución completamente inclusiva para todas las personas sordas del mundo.

Y quizás ahí está uno de los puntos más honestos de cualquier discusión sobre accesibilidad: no se trata de llegar absolutamente a todas las personas en todos los contextos, porque eso muchas veces no es posible, sino de reducir barreras y ampliar el alcance para la mayor audiencia posible.

Lo más interesante es que este tipo de iniciativas empiecen a surgir desde compañías del tamaño de Disney, con el alcance global y los recursos económicos necesarios para transformar una intención en una decisión concreta de producción. Desde nuestro blog, esperamos que este proyecto funcione como un primer paso hacia propuestas todavía más inclusivas y que tenga una buena recepción del público. Cuando la accesibilidad empieza a ocupar un lugar visible dentro de los estudios más grandes, también aparece una señal alentadora para el futuro de la industria.

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