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Curiosidades n.º 1: Cuando Tom Selleck se convirtió en el Puma

Por Agustina Gonzalez Dimotta.

Imaginate esto: son las cuatro de la tarde, llegás del colegio, tu mamá te prepara un Nesquik con unas Merengadas, y te sentás frente al televisor a ver alguna película de Disney. Y, si hablamos de películas de esa época, para mí una de las mejores es La familia del futuro. Es una de esas que muchos vimos de chicos y que, años después, siguen guardando pequeñas sorpresas. De hecho, si la viste doblada al español latinoamericano, probablemente recuerdes una escena muy particular.

Para quienes no la recuerden o todavía no vieron esta joyita, les dejo un pequeño resumen: Lewis, el protagonista, es un joven inventor que viaja al futuro junto con Wilbur. Más adelante descubriremos que (spoiler alert) Wilbur es, en realidad, su hijo. Como Lewis no puede saber nada sobre su yo del futuro, Wilbur tiene que improvisar y empieza a inventar cosas sobre quién será cuando crezca. Y es ahí donde aparece una referencia inesperada: José Luis Rodríguez, más conocido como el Puma.

Para muchos espectadores latinoamericanos, el chiste funcionó perfectamente. El cantante venezolano era una figura ampliamente reconocida y la referencia resultaba inmediata. Sobre todo, para la audiencia adulta, que seguramente estaba viendo la película con sus hijos, mientras que para los más chicos quizás pasaba desapercibida.

Sin embargo, lo que muchos no saben es que en la versión original en inglés el personaje mencionado no era el Puma, sino Tom Selleck. Sí, el actor estadounidense famoso por series como Magnum y Friends, y por su característico bigote.

Entonces, ¿por qué el doblaje decidió cambiarlo? La respuesta está en uno de los aspectos más interesantes del doblaje y de la localización audiovisual en general: la adaptación cultural.

Cuando una obra contiene referencias muy ligadas a una cultura específica, los traductores suelen enfrentarse a una decisión difícil: ¿mantengo la referencia original y corro el riesgo de que el público no la entienda? ¿O la reemplazo por una equivalente que genere un efecto similar en la audiencia local? En este caso, el equipo de doblaje optó por la segunda alternativa. Y, personalmente, me parece una decisión muy acertada.

Mientras que Tom Selleck es una figura fácilmente reconocible para gran parte del público estadounidense, especialmente para quienes crecieron en las décadas de los ochenta y noventa, su nivel de reconocimiento en Latinoamérica era considerablemente menor. José Luis Rodríguez, en cambio, era una celebridad ampliamente conocida en la región y compartía algunos rasgos visuales que permitían que el chiste siguiera funcionando.

Lo interesante es que la adaptación no buscaba preservar las palabras exactas, sino la experiencia del espectador. El objetivo era que el público latinoamericano entendiera la referencia y reaccionara de manera similar a como lo hacía la audiencia original. Incluso, si escuchan con atención ambos clips, van a notar otro detalle interesante: la versión doblada agregó una línea extra para terminar de construir el chiste. En cambio, en la versión original, después de que Wilbur dice que su papá se parece a Tom Selleck, Lewis simplemente se queda callado. Es un cambio pequeño, pero muestra que la adaptación fue más allá del simple reemplazo de un nombre.

Este tipo de decisiones suelen pasar desapercibidas porque, cuando un doblaje está bien hecho, se siente natural. De chicos probablemente ninguno de nosotros se preguntó por qué aparecía mencionado el Puma en una película animada de Disney. Simplemente, aceptamos el chiste y seguimos viendo la película.

Años después, descubrir que originalmente se trataba de Tom Selleck nos permite asomarnos al trabajo invisible que existe detrás de cada adaptación. Y quizás esa sea una de las más interesantes curiosidades del doblaje: muchas veces, los cambios que menos notamos son precisamente los que mejor cumplen su función.

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