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¡A la accesibilidad y más allá!: función distendida de «Toy Story 5»

Por Guadalupe Mazzeo Costales.

El pasado 17 de junio se estrenó Toy Story 5, de Disney Pixar. Esta película sigue la historia de los ya conocidos juguetes Jessie, Buzz Lightyear, Woody y sus amigos en una nueva aventura contra un villano tan inusual como coherente: una tableta electrónica para niños. Durante su hora y cuarenta minutos, introduce (e intenta resolver) la problemática que asedia a los chicos en 2026: los juguetes son reemplazados por la tecnología, que, aunque promete conectarlos más con otros niños, solo logra alejarlos y generar ansiedad. Es una película para toda la familia, que nos invita a reflexionar sobre la forma en la que estamos criando a nuestros chicos y cómo la sociedad está avanzando hacia una desconexión preocupante.

Esta nueva película fue una de las seleccionadas para ser parte de las funciones distendidas organizadas en el Cinemark de Palermo (Beruti 3399, CABA), una propuesta que lleva ya más de tres años en cartelera. Estas funciones distendidas están abiertas a todo público y están orientadas a familias con niños neurodivergentes que buscan volver a vivir la experiencia del cine sin preocuparse por los diferentes estímulos que puedan llegar a afectar a la audiencia. Esta propuesta comenzó del lado de Disney con Cinemark, quienes después de la primera función decidieron seguir propulsando el proyecto de la mano de Salidas Inclusivas, una ONG que busca acercar eventos recreativos a personas neurodivergentes.

La experiencia inclusiva comienza desde el momento de comprar las entradas, cuando explican que la sala cuenta con aforo reducido para evitar la sobreestimulación. Luego, se le avisa al usuario que la película tiene «escenas con luces intermitentes», lo cual puede ser un problema en el caso de las personas con epilepsia fotosensible o afecciones similares. Las entradas tienen el mismo precio que en cualquier otra función en el cine, aunque hay una opción de 2×1 especial para funciones distendidas, con la idea de poder fomentar que las familias se animen a vivir esta hermosa experiencia.

Tuvimos la posibilidad de charlar con Yamila Nebot, diseñadora gráfica, quien formó parte del equipo original que ayudó a llevar este proyecto a la realidad, y nos brindó muchísima información sobre la planificación y ejecución. La elección del día y el horario para proyectar la película tampoco fue azarosa: al ser un domingo por la mañana, es más fácil para las familias llegar al cine, ya que hay menos movimiento en la calle y menos gente que asista a otras funciones en el lugar. También, se busca evitar que la experiencia se superponga con las obligaciones laborales de los padres o escolares de los niños. Dentro del cine, se eligió una sala lo más cercana a la puerta de entrada, señalizada correctamente para encontrarla con facilidad. Nos contó Yamila:

Trabajamos una señalización con pictogramas que acompañaba todo el recorrido dentro del cine para anticipar cada paso de la experiencia y dar mayor tranquilidad. También desarrollamos una landing [página web interactiva] donde las familias podían recorrer previamente el espacio, conocer las adaptaciones y saber qué esperar antes de llegar.
Las pantallas del lobby y del candy bar permanecían apagadas o mostraban únicamente contenido relacionado con la función para disminuir los estímulos visuales. Además, eliminábamos la publicidad y los tráilers previos para evitar sobreestimulación o generar expectativas diferentes sobre la película.

La sala permaneció en todo momento abierta, para permitir la salida y entrada libre de los espectadores. Así también se mantuvieron las luces tenuemente prendidas durante toda la función, y el volumen de la película se disminuyó. Todo el tiempo hubo empleados del cine disponibles en caso de que se necesitara ayuda, tanto afuera como adentro de la sala. En la entrada se instaló un espacio de regulación, señalizado por carteles, en donde los niños que así lo necesitaran podían sentarse en un puf o en el suelo acolchonado, acompañados de sus padres, para poder calmar una situación de sobreestimulación. Yamila hizo mucho hincapié en la importancia de poder anticipar lo más posible la experiencia para los usuarios:

Otro recurso que desarrollamos fue un reloj que indicaba cuánto faltaba para el comienzo de la película. Durante el proceso aprendimos que anticipar los tiempos y explicar qué está ocurriendo en cada momento puede brindar mucha tranquilidad a muchas personas neurodivergentes. Ese aprendizaje también estuvo presente en toda la señalización del recorrido.

Fue una función muy agradable de ver, algo distinta para lo que a veces se espera de un cine, pero sobre todo específicamente creada para niños: se veían chicos hablando, comentando la película, jugando en algunos momentos y prestando atención en otros. Lo más importante entendemos que fue la posibilidad de esas familias de poder volver a pensar una salida con sus hijos sin la ansiedad de no encajar en las reglas del cine. Nos explicaba Yamila al consultarle si se realizaban encuestas luego de la función:

Muchos agradecían poder volver a hacer un plan tan cotidiano como ir al cine sin miedo a ser juzgados, con la tranquilidad de saber que el espacio estaba preparado para recibirlos. También recibimos comentarios muy positivos sobre la predisposición del staff, que estaba para acompañar a las familias durante toda la experiencia.
Ese intercambio también nos permitió seguir ajustando detalles y mejorando la propuesta función tras función.

Algo interesante, y que no fue nombrado en ninguna de las publicidades de la función, fue que la película contaba con subtitulado para sordos (SPS), una adición excelente y para nada común en las funciones en cines de películas para niños. Es una modalidad que muchas veces no se tiene en cuenta para películas infantiles, pero que es de gran ayuda en casos de espectadores sordos o de audición reducida. Esto también da indicios de la necesidad de adaptación y accesibilidad en entornos tan cotidianos como el cine o la televisión.

Nos pareció una experiencia increíble, en donde se notaba todo el trabajo de investigación por parte de los organizadores, quienes con cada función van aprendiendo nuevas formas de adaptar la experiencia para que todos podamos participar. Agradecemos a Yamila por su colaboración y a los empleados del Cinemark Palermo por brindarnos información tan detallada. Es en estas acciones donde vemos que los límites de la accesibilidad van mucho más allá de lo que notamos en el día a día, y que es posible adaptarnos para permitir que todos disfruten de estas actividades recreativas.

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